TOKIO.— Los inversores en bonos del gobierno japonés (JGB) se preparan para un posible cambio de poder en las elecciones a la Cámara Alta de este fin de semana, lo que podría tensar aún más las ya frágiles finanzas del país, mientras los rendimientos de largo plazo se disparan a máximos históricos a medida que se acerca la votación.
La popularidad en declive del primer ministro Shigeru Ishiba sugiere que incluso su objetivo modesto de retener la mayoría parlamentaria podría estar fuera de alcance, según una nueva encuesta de la emisora pública NHK, que muestra que el gobernante Partido Liberal Democrático (PLD) tiene el puntaje más bajo desde su regreso al poder en 2012.
Una derrota en las elecciones del domingo podría dar lugar a un cambio en la composición de la coalición de Ishiba, o incluso a su renuncia. Aun en el escenario menos disruptivo, se espera que las posturas políticas más proclives al estímulo económico ganen peso.
Los tres principales partidos opositores apoyan alguna forma de recorte del impuesto al consumo, mientras que el emergente Sanseito, un partido populista de derecha, propone directamente eliminar el IVA. Además, Sanae Takaichi, una política identificada con el reflacionismo, es una de las principales rivales de Ishiba dentro del PLD.
Los mercados reaccionaron con fuerza: el rendimiento del bono japonés a 30 años subió el martes a un récord de 3,20%, el rendimiento a 20 años alcanzó su nivel más alto desde noviembre de 1999 (2,65%) y el bono a 10 años se disparó a 1,595%, el mayor nivel desde octubre de 2008.
“A medida que aumentan las señales de más gasto fiscal, hemos incrementado nuestra posición bajista en Japón”, señaló Ales Koutny, jefe de tasas internacionales en Vanguard.
“Japón está tomando un camino similar al del Reino Unido hace un par de años. Si no hay disciplina fiscal, el mercado de bonos empezará a presionar a la economía”.
Japón tiene la mayor carga de deuda del mundo desarrollado, equivalente a alrededor del 250% del PBI.
Las promesas de generosidad fiscal de los partidos opositores ya habían provocado una venta masiva de bonos superlargos a fines de mayo, cuando los rendimientos a 30 años marcaron récord en 3,185% y los bonos a 40 años alcanzaron un inédito 3,675%. Este martes, el rendimiento del bono a 40 años volvió a subir hasta un máximo de siete semanas del 3,51%.
El Ministerio de Finanzas logró calmar parcialmente al mercado con el anuncio de una reducción en la emisión de bonos a 20, 30 y 40 años, para corregir el desequilibrio entre oferta y demanda, luego de que las aseguradoras de vida redujeran fuertemente su demanda este año.
Este martes, el ministro de Finanzas Katsunobu Kato afirmó que está siguiendo de cerca la situación del mercado y que continuará trabajando en una gestión de deuda adecuada para mantener la confianza de los inversores.
Los inversores también se han mantenido al margen debido a la reticencia del Banco de Japón a subir más las tasas de interés, en un contexto económico global incierto.
“Si el mercado sigue sin demanda y los inversores no prevén subas de tasas en lo que queda del año fiscal, la volatilidad de los JGB aumentará, especialmente en los tramos largos”, dijo Kentaro Hatono, gestor de fondos en Asset Management One. Hatono adoptó una postura de cautela ante el riesgo de que la curva de rendimientos se empine tras las elecciones.
Según cálculos de Barclays, la suba en los rendimientos a 30 años ya refleja una posible baja de tres puntos porcentuales en la tasa del impuesto al consumo, actualmente en 10%.
“Incluso si los partidos oficialistas retienen la mayoría en la Cámara Alta, no podrán aprobar proyectos clave como el presupuesto suplementario sin el apoyo de la oposición”, escribieron analistas del banco en una nota.
“En ese contexto, creemos que habrá una convergencia hacia un presupuesto más expansivo”.
Los recortes del impuesto al consumo han ganado apoyo popular: una encuesta reciente del diario Asahi mostró que el 68% de los votantes considera que reducir el impuesto a las ventas es la mejor forma de aliviar el aumento del costo de vida.
El fiscalmente conservador Ishiba ha evitado esa opción, optando por entregar ayudas en efectivo.
Una mala elección para la coalición gobernante provocaría una venta masiva de bonos superlargos por parte de inversores institucionales como aseguradoras y fondos, advierte Toshinobu Chiba, gestor de fondos de Simplex Asset Management.
“Si ganan los partidos de oposición, el déficit fiscal se expandirá fuertemente”, sostuvo Chiba. “La curva de rendimientos de los JGB se empinará considerablemente”.

