EHERÁN.— La guerra entre Israel e Irán entró en su sexto día de enfrentamientos sin señales de desescalada, mientras continúan los ataques aéreos en distintos puntos de Medio Oriente y crece la preocupación por el impacto regional y económico del conflicto.
Las fuerzas iraníes advirtieron que intensificarán su ofensiva en respuesta a los ataques de Estados Unidos e Israel, en un escenario que mantiene en alerta a varios países de la región. En paralelo, el presidente estadounidense Donald Trump aseguró que EE.UU. está “muy bien” en el frente militar.
El conflicto ya comienza a tener repercusiones directas en los mercados. El precio del petróleo Brent volvió a subir hasta los u$s84 por barril luego de que Irán prometiera ampliar su respuesta militar. La tensión energética aumentó aún más tras una explosión en un petrolero frente a la costa de Irak, que según medios iraníes habría sido atacado por la Guardia Revolucionaria.
En los mercados financieros, la reacción es mixta. Las acciones en Asia lograron recuperarse, mientras que el sentimiento en Europa se mantiene negativo ante el riesgo de una escalada prolongada del conflicto.
El impacto también se siente en el transporte aéreo. El cierre del espacio aéreo en gran parte de Medio Oriente provocó la cancelación de más de 23.000 vuelos, dejando a decenas de miles de pasajeros varados. Aerolíneas como Emirates y Etihad suspendieron sus operaciones desde el inicio de los combates el sábado pasado. En este contexto, Qatar Airways anunció vuelos humanitarios limitados desde Omán y Arabia Saudita hacia varias ciudades europeas para evacuar pasajeros.
Israel comenzó a flexibilizar parcialmente las restricciones aéreas y dos aviones con ciudadanos israelíes repatriados aterrizaron en el aeropuerto Ben Gurion, los primeros desde que se prohibieron los vuelos civiles. Sin embargo, las autoridades estiman que la normalización del tráfico aéreo podría demorar al menos una semana.
Mientras tanto, el conflicto sumó un nuevo frente geopolítico después de que Estados Unidos hundiera un buque de guerra iraní frente a la costa de Sri Lanka, un hecho que amplía la guerra hacia el océano Índico y complica la posición diplomática de India. El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, calificó el ataque como una “atrocidad” y prometió represalias.
En Arabia Saudita, por ahora, la situación permanece relativamente estable pese a la intercepción de drones y misiles en los últimos días, lo que habría ayudado a evitar que el reino quede plenamente involucrado en el conflicto.
Con el petróleo al alza, el transporte aéreo interrumpido y nuevos episodios militares que amplían el radio de la guerra, los inversores siguen atentos a la evolución del enfrentamiento, que amenaza con convertirse en un foco de inestabilidad prolongada para la economía global.

