BRASILIA.— El Supremo Federal de Brasil abrió este martes la fase de votación en el juicio contra Jair Bolsonaro por el intento de golpe tras las presidenciales de 2022. En su intervención inicial, el magistrado Alexandre de Moraes describió la existencia de una organización criminal con “reparto de tareas”, liderada por el exmandatario, y defendió que existen pruebas suficientes para condenarlo por cinco delitos.
En la Primera Sala del Supremo, Moraes subrayó que el debate ya no gira en torno a si hubo o no un intento de golpe —“no hay dudas”—, sino sobre la autoría y el grado de participación. El resultado dependerá de una mayoría de tres de los cinco jueces, y podrá conocerse en cuanto se alcance ese umbral.
El proceso encuadra a Bolsonaro en cinco figuras penales: pertenencia a organización criminal armada, golpe de Estado, abolición violenta del Estado democrático de derecho, daños cualificados al patrimonio público y deterioro de bienes especialmente protegidos. Según Moraes, la trama se desarrolló entre julio de 2021 y el 8 de enero de 2023, cuando miles de radicales asaltaron las sedes de los Tres Poderes en Brasilia. En conjunto, las penas previstas podrían sumar varias décadas de prisión.
El juicio quedó pautado en cinco sesiones, los días 2, 3, 9, 10 y 12 de septiembre. Moraes abrió la votación, seguido por Flávio Dino, Luiz Fux, Cármen Lúcia y Cristiano Zanin. La mayoría se alcanza con tres votos y, una vez reunida, el tribunal podrá proclamar sentencia sin esperar a la última sesión.
Moraes rechazó anular la confesión del teniente coronel Mauro Cid, exayudante de Bolsonaro, cuya colaboración incluye mensajes, documentos y detalles sobre el funcionamiento del grupo. Recordó que eventuales omisiones afectan a los beneficios del delator, pero no a la validez de las pruebas. En paralelo, el Supremo y la Fiscalía han tramitado más de 500 acuerdos de no persecución penal con investigados por los hechos del 8 de enero, lo que refuerza, según el tribunal, la evidencia de un plan para derrocar al Gobierno legítimo.
En cuanto a la situación personal de Bolsonaro, el expresidente cumple arresto domiciliario desde el 4 de agosto por desobedecer medidas cautelares. No está previsto que asista a las sesiones y mantiene su inocencia, mientras su defensa busca desacreditar testimonios y cuestionar la competencia del Supremo.
Si hay condena, el tribunal fijará las penas, las inhabilitaciones y las eventuales medidas de ejecución correspondientes a cada delito. Si algún magistrado solicita más tiempo para examinar el expediente o presenta un voto divergente, el calendario podría extenderse. En cualquier escenario, el caso cristaliza la tesis reiterada por Moraes en la sala: el 8 de enero fue el desenlace de un plan, no un episodio espontáneo.

