LATAM.- La compañía LATAM Airlines Group anunció que entra en cesación de pagos y comienza su reestructuración acorde a las normas establecidas en el Capítulo 11 del Código de Estados Unidos.
Este martes, la aerolínea más grande de América Latina y sus filiales en Chile, Perú, Colombia, Ecuador y Estados Unidos han solicitado acogerse a la ley de quiebra estadounidense.
Así, LATAM se convierte en la última víctima corporativa de la pandemia del COVID-19, que ha paralizado virtualmente los viajes áreos, uniéndose a la colombiana Avianca Holdings SA y las australiana Virgin Australia Holdings Ltd en la solicitud de protección por bancarrota mientras reestructura su deuda.
“En la situación en que se encuentra hoy la Compañía resulta necesario obtener una suspensión temporal de ejecución que la protege de las demandas de sus acreedores y otras partes interesadas; y, al mismo tiempo, le permita continuar operando con sus principales activos, proveedores, partes financistas, reguladores y trabajadores, mientras estructura una reorganización vinculante para ser viable financieramente en un escenario post-pandemia”, sostiene un aviso remitido el 26 de mayo a la Comisión para el Mercado Financiero de Chile.
El comunicado añade que “el Directorio, por la unanimidad de sus miembros, ha resulto que LATAM Airlines comience un proceso de reorganización en los Estados Unidos de América”.
La aerolínea continuará volando mientras esté en esta situación. Sus filiares en Argentina, Brasil y Paraguay no se acogieron al capituló 11 de la ley de quiebras de Estados Unidos.
La estadounidense Delta Air Lines Inc es la mayor accionista de LATAM, tras comprar el año pasado un 20% por 1.900 millones de dólares cuando el sector vivía mejores tiempos.
Según LATAM, la reorganización acorde al Capítulo 11 de los Estados Unidos es diferente al concepto de otros países y “no es un procedimiento de liquidación”.
El pasado 22 de mayo, el grupo chileno informó del cese de unos 450 empleados pertenecientes, en su mayoría, a las filiares de Chile, Perú, Ecuador y Colombia. Estos despidos se sumaron a los de otros 1.400 trabajadores que la semana anterior también fueron desvinculados de la compañía debido a las “graves consecuencias de la pandemia de COVID-19”.

