BRUSELAS.— Varios países europeos se enfrentaron el jueves a un plan de paz respaldado por Estados Unidos para Ucrania que, según fuentes, obligaría a Kyiv a ceder más territorio y a desarmarse parcialmente, condiciones que los aliados de Ucrania consideran equivalentes a una capitulación.
Dos personas con conocimiento del asunto dijeron a Reuters el miércoles que Washington le indicó al presidente Volodímir Zelenski que Ucrania debe aceptar un marco negociado por EE.UU. para poner fin a la guerra, que incluye concesiones territoriales y límites a sus fuerzas armadas. Las fuentes pidieron anonimato por la sensibilidad del tema.
La aceleración de la diplomacia estadounidense llega en un momento difícil para Kyiv, con sus tropas retrocediendo en el frente y el gobierno debilitado por un escándalo de corrupción. El Parlamento despidió el miércoles a dos ministros por el caso.
Rusia ha intensificado sus bombardeos nocturnos contra ciudades e infraestructura ucranianas, causando muertos, heridos y cortes de electricidad a medida que se instala el invierno. Las autoridades reportaron 26 fallecidos y 22 desaparecidos tras un ataque aéreo que destruyó un edificio residencial el miércoles, uno de los peores en meses.
“La paz no puede ser una capitulación”, dice Francia
Los ministros de Exteriores de la Unión Europea, reunidos en Bruselas, evitaron comentar en detalle un plan estadounidense que aún no es público, pero dejaron claro que rechazarán cualquier exigencia que obligue a Kyiv a realizar concesiones punitivas o que lo prive de su capacidad de defensa.
“Los ucranianos quieren la paz: una paz justa que respete la soberanía de todos, una paz duradera que no pueda ser cuestionada por una agresión futura”, afirmó el canciller francés Jean-Noël Barrot. “Pero la paz no puede ser una capitulación”.
El canciller polaco, Radoslaw Sikorski, sostuvo que Ucrania —víctima de la agresión— no debe afrontar restricciones para defenderse. La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, añadió que cualquier acuerdo deberá contar con el apoyo de Europa y la propia Ucrania.
La Casa Blanca no ha comentado las propuestas. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, dijo en X que Washington seguiría “desarrollando una lista de ideas potenciales” para poner fin a la guerra, basadas en aportes de ambas partes. “Para lograr una paz duradera, ambos lados deberán aceptar concesiones difíciles pero necesarias”, afirmó.
Una delegación del Ejército estadounidense —encabezada por el secretario Dan Driscoll y el jefe del Estado Mayor Randy George— llegó a Kyiv y preveía reunirse con Zelenski el jueves. La noche anterior se entrevistaron con el comandante en jefe ucraniano, Oleksandr Syrskyi, quien insistió en que la mejor vía hacia una paz justa es defender el espacio aéreo, ampliar la capacidad de atacar en profundidad a Rusia y estabilizar el frente.
Se acerca el cuarto invierno de guerra
Con el cuarto invierno de la guerra más mortífera en Europa en ocho décadas, las tropas rusas avanzan lentamente y están a punto de capturar su primera ciudad importante en casi dos años: Pokrovsk, un centro ferroviario devastado en el este.
Rusia, que lanzó su invasión a gran escala en 2022, ocupa casi una quinta parte de Ucrania y exige más territorios, neutralidad permanente y recortes en las fuerzas armadas ucranianas como condición para cualquier alto el fuego.
Ucrania sostiene que esas exigencias equivalen a rendirse y la dejarían indefensa ante futuras agresiones. Tras los avances iniciales —con Kyiv rechazando el asalto ruso y recuperando extensas zonas—, la guerra se estancó durante tres años en una línea de frente de 1.000 kilómetros, con enormes bajas en ambos bandos.
La contraofensiva ucraniana se frenó en 2023, y desde entonces Moscú ha logrado avances lentos pero constantes, mientras ambos ejércitos se combaten en una franja devastada donde los drones dominan el campo de batalla.
Los rusos parecen a punto de tomar Pokrovsk, que llegó a tener 60.000 habitantes, su mayor conquista desde principios de 2024. Moscú afirma que eso abrirá la puerta a nuevos avances, lo que refuerza su postura de no detener la guerra sin grandes concesiones. Kyiv responde que los progresos rusos son de valor estratégico limitado, pero admite que carece de capacidad para frenarlos.
El presidente estadounidense Donald Trump, que volvió al poder este año prometiendo poner fin a la guerra rápidamente, reorientó la política de EE.UU. desde un apoyo firme a Ucrania hacia la aceptación de algunas de las justificaciones rusas para la invasión.
Sin embargo, también presionó a Moscú para que ceda: anunció una cumbre con Vladímir Putin el mes pasado, pero la canceló días después cuando Rusia dejó claro que no modificaría sus demandas.
Trump impuso sanciones a las dos principales petroleras rusas —una medida que su predecesor, Joe Biden, nunca tomó—. El viernes 21 de noviembre vence el plazo para que los compradores extranjeros dejen de adquirir petróleo ruso.

