DOHA.- Después de 16 días de discusiones, los negociadores de Estados Unidos y los talibanes han concluido su ronda más larga de conversaciones. Informaron que lograron avances en algunos temas clave, aunque sin producir un significativo progreso.
En declaraciones separadas publicadas el martes, tanto los talibanes como los funcionarios estadounidenses dijeron que las negociaciones maratónicas en Catar produjeron desarrollos sobre el retiro de las tropas estadounidenses y los problemas de seguridad relacionados con cualquier retirada de Washington.
Zalmay Khalilzad, el enviado de paz de Estados Unidos para Afganistán, declaró que las conversaciones «mejoraron» las condiciones para la paz en el país.
«La paz requiere un acuerdo sobre cuatro temas: garantías contra el terrorismo, retiro de tropas, diálogo intra-afgano y un alto el fuego integral. En las conversaciones de enero, acordamos en principios sobre estos cuatro elementos», expresó Khalilzad en una serie de tweets, luego de la conclusión de las conversaciones en Doha. «Ahora estamos ‘de acuerdo en el borrador’ sobre los dos primeros», agregó.
Mientras tanto, un portavoz de los talibanes dijo que se lograron avances en el tema del retiro de todas las fuerzas extranjeras de Afganistán y las garantías solicitadas por Estados Unidos sobre el futuro de la seguridad en el país en caso de que se retiren las tropas.
Analistas informaron que, si bien los progresos no fueron mayores, tampoco hubo retrocesos, lo cual es significativo debido a la escala de estas conversaciones. Son los intercambios más importantes que se han llevado a cabo durante los 18 años de guerra.
Los esfuerzos diplomáticos para poner fin al conflicto de más larga duración en Estados Unidos se intensificaron el año pasado, luego del nombramiento del nativo afgano Khalilzad para dirigir las conversaciones directas con los talibanes, que han dirigido una rebelión armada desde que fueron desalojados del poder en 2001.
Cerca de 14.000 soldados estadounidenses tienen su base en Afganistán como parte de una misión de la OTAN dirigida por Washington para entrenar, ayudar y asesorar a las fuerzas afganas. Algunas fuerzas estadounidenses también realizan operaciones de lucha contra el terrorismo.

