BERLÍN.- El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, llegó a Alemania para concretar una vista de Estado y revolucionó Berlín: las extremas medidas de seguridad afectaron todos los servicios de transporte y a la vez, los ciudadanos se manifestaron bajo el lema «Erdogan no es bienvenido».
Miles de personas, entre ellos activistas de derechos humanos y periodistas, se concentraron hoy en el centro de la ciudad para repudiar la visita del presidente, quien viajó a Alemania para reunirse en tres oportunidades con la canciller de este país, Ángela Merkel, y limar asperezas.
«Por favor, tengan en cuenta las restricciones al tráfico aéreo, vigentes en toda la ciudad y alrededores y también para drones», avisó la policía alemana mediante su cuenta de Twitter. Las calles cercanas al Hotel Adlon, donde hospeda Erdgran, están totalmente blindadas desde el jueves, día en comenzaron las restricciones al tráfico rodado, ferroviario, fluvial y aéreo. El barrio gubernamental también está restringido.
Ayer 3.500 agentes participaron del operativo de seguridad durante la llegada del mandatario y debido a las manifestaciones la cifra se extendió a 4.200.
La visita del presidente turco a suelo alemán tiene dos objetivos primordiales: restablecer la relación entre ambas naciones y suavizar sus diferencias.

