WALL STREET— Gestores de carteras comenzaron a elevar en voz baja sus alertas sobre la inflación en 2026, ante la suba sostenida de los metales, riesgos geopolíticos crecientes y dudas sobre la independencia de la Reserva Federal, factores que podrían empujar los precios por encima de lo previsto y poner en riesgo los recortes de tasas esperados.
El foco preocupa porque la inflación ya se mantiene por encima del objetivo del 2% de la Federal Reserve, y un escenario de mayores presiones podría comprometer los dos recortes de 25 puntos básicos que el mercado descuenta para 2026. Por ahora, estas tensiones no están plenamente reflejadas en los precios de mercado.
El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años se ubicó esta semana en torno al 4,16%, dentro del rango observado desde fines de agosto, mientras que los derivados vinculados a inflación anticipan que el IPC general tocaría un máximo del 2,8% en mayo y luego tendería a moderarse hacia fin de año. En paralelo, el S&P 500 y el Dow Jones cerraron cerca de máximos históricos, impulsados por el entusiasmo en torno a la inteligencia artificial y la recuperación del sector bancario, sin señales claras de estrés inflacionario.
Sin embargo, varios gestores advierten que el riesgo de una aceleración inflacionaria sigue latente. Ryan Weldon, responsable de carteras en IFM Investors, señaló que los precios del acero y del cobre están actuando como un piso para los costos de bienes como los automóviles, un factor que podría volver a colocar a la inflación en el centro de las decisiones de política monetaria.
El repunte de los metales se volvió más difícil de ignorar. En lo que va de 2026, el oro sube cerca de 7% y la plata más del 30%, tras haber trepado con fuerza en 2025, mientras que el rally se extendió a los metales industriales clave para la construcción y la infraestructura.
A este escenario se suma la incertidumbre política en torno al futuro liderazgo de la Fed. Los mercados aguardan la designación del sucesor de Jerome Powell, cuyo mandato finaliza en mayo, por parte del presidente Donald Trump. Funcionarios y analistas advierten que cualquier señal de debilitamiento de la independencia del banco central podría reavivar presiones inflacionarias.
Los riesgos geopolíticos también entran en la ecuación. Weldon señaló que un aumento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán, sumado al escenario en Venezuela, podría llevar la inflación general y núcleo a niveles cercanos al 3%, por encima del último dato interanual de 2,7% en inflación general y 2,6% en núcleo.
En este contexto, algunos gestores optaron por instrumentos a tasa flotante para reducir la exposición a movimientos inesperados de la política monetaria. Aunque el mercado asigna una probabilidad del 64% a un recorte de tasas en junio, el debate interno ya contempla el riesgo de que no haya recortes este año. Una ruptura rápida del rendimiento del bono a 10 años por encima del 4,3% sería interpretada como una señal temprana de problemas mayores.
A comienzos de 2026, los inversores confiaban en una moderación de la inflación tras el fracaso de las presiones por aranceles en 2025. Pero nuevos factores —como la escalada de los metales, el riesgo de conflictos geopolíticos y la demanda energética asociada al boom de la inteligencia artificial— no están reflejados aún en los datos oficiales.
Estrategas advierten que la construcción de centros de datos está impulsando el precio del cobre, con efectos de arrastre sobre la construcción residencial y los costos industriales. A esto se suma la incógnita de si los estímulos fiscales y monetarios previstos para 2026 mantendrán la demanda lo suficientemente alta como para limitar el alivio inflacionario.
En el mercado de bonos, cualquier aumento sostenido de la ansiedad inflacionaria se reflejaría primero en una suba de rendimientos y una curva más empinada, motivo por el cual varios gestores evitan tomar apuestas significativas de duración.
Aunque el escenario base sigue sin ser de crisis, el mensaje entre gestores es claro: la inflación no está bajo control absoluto y los riesgos al alza para 2026 ya no pueden descartarse.

