VARSOVIA.— Karol Nawrocki, historiador conservador y exboxeador sin experiencia política previa, obtuvo el 50,9% de los votos, mientras que Rafal Trzaskowski alcanzó el 49,1%, según los resultados publicados por la comisión electoral en la madrugada del lunes.
La sorpresiva victoria de Nawrocki le da a su partido, la opositora Ley y Justicia (PiS), una herramienta poderosa para frenar la agenda del primer ministro Donald Tusk y complica sus esfuerzos por posicionar a Polonia como un actor clave en la UE.
También representa un éxito para el movimiento MAGA de Trump, que ha intentado —sin éxito— inclinar elecciones a favor de candidatos nacionalistas o de extrema derecha en países como Alemania, Rumania, Canadá y Australia.
Durante meses de campaña, el nacionalista de 42 años logró cerrar la amplia ventaja que Trzaskowski, aliado cercano del primer ministro, mantenía. Al finalizar la votación el domingo, Nawrocki desestimó las encuestas a boca de urna que daban ventaja a su rival.
“Mañana despertaremos con el presidente Karol Nawrocki”, dijo a sus seguidores. El resultado podría afectar negativamente a los activos polacos, que habían repuntado desde que la alianza de Tusk llegó al poder hace dos años. El índice bursátil WIG20 de Varsovia ha subido un 61% en dólares desde las elecciones parlamentarias de 2023, y los bonos gubernamentales ofrecieron un rendimiento del 28%, el tercero más alto entre mercados emergentes tras Sudáfrica y Tailandia.
El zloty se depreció cerca de un 0,5% frente al euro, mientras que los rendimientos de los bonos internacionales de Polonia subieron levemente en las primeras operaciones del lunes.
El estrecho margen dejó al descubierto la polarización que domina a esta nación de 37 millones de habitantes, con temas como la migración, el aborto y la integración europea dividiendo fuertemente al electorado. Trzaskowski logró un fuerte respaldo en Varsovia y las principales ciudades, mientras que el voto rural y en poblaciones pequeñas fue crucial para la victoria de Nawrocki.
Polonia es una de las economías de más rápido crecimiento en la UE y uno de los principales inversores en defensa. El revés para el gobierno de Tusk probablemente tendrá repercusiones en todo el bloque, que enfrenta presión por los aranceles de Trump y la amenaza rusa en el este.
La campaña de Nawrocki recibió el respaldo de la Casa Blanca, donde se reunió brevemente con Trump en el Despacho Oval el mes pasado. Durante una visita a Polonia la semana pasada, la secretaria de Seguridad Nacional de EE. UU., Kristi Noem, destacó la posibilidad de estrechar lazos con Trump como un incentivo para votar por Nawrocki y calificó a Trzaskowski como “un líder desastroso”.
Tusk había intentado posicionar a Polonia como un actor central en la UE, en especial en el apoyo a la vecina Ucrania, y para restaurar los derechos de las mujeres. Sin embargo, su programa se ha visto frenado por divisiones internas en la coalición y la amenaza de vetos por parte del actual presidente Andrzej Duda, también del partido Ley y Justicia.
Nawrocki dijo a sus seguidores que su victoria sería un freno al “monopolio” de poder de Tusk, el cual, según él, “nos quita nuestros grandes sueños y nuestras aspiraciones”.
La inesperada victoria de Tusk en 2023 había generado esperanzas de que Polonia pudiera restaurar el estado de derecho y fortalecer los medios de comunicación independientes, debilitados durante los ocho años de gobierno nacionalista anteriores.
Uno de los desafíos inmediatos de Tusk será cómo reforzar la independencia del poder judicial tras el mandato de Ley y Justicia. Sus planes de reforma judicial fueron clave para convencer a la UE de liberar decenas de miles de millones de euros en fondos, pero la legislación definitiva ha sido bloqueada por Duda, quien amenazó con vetarla.
Aunque el poder ejecutivo recae en el primer ministro, el presidente de Polonia tiene autoridad para vetar leyes, nombrar al gobernador del banco central y comandar las fuerzas armadas. El mandato presidencial es de cinco años y limitado a dos períodos.
Los dos candidatos representaban claramente la división del país: Trzaskowski, políglota e hijo de un músico de jazz, frente a Nawrocki, director del Instituto de la Memoria Nacional, que investiga crímenes de las épocas nazi y comunista.
Debutante en política, Nawrocki basó su campaña en valores católicos tradicionales y en una retórica contra la migración y contra las políticas climáticas de la UE. Su candidatura fue objeto de controversia por la compra de una propiedad a un vendedor anciano y por su participación en peleas organizadas entre barras bravas. También rechazó categóricamente la adhesión de Ucrania a la OTAN.
La participación fue del 71,6%, frente al récord de 74,4% en las elecciones parlamentarias de hace dos años y al 68,2% en la segunda vuelta presidencial de 2020.
Aunque Tusk es admirado en el exterior como el hombre que derrotó al populismo, su popularidad interna se ha debilitado por la frustración ante su capacidad de cumplir promesas. La votación podría evidenciar nuevas fracturas en su frágil coalición de gobierno de tres partidos y dar impulso a Nawrocki y a las crecientes facciones de extrema derecha de cara a las elecciones parlamentarias de 2027.
Según el sitio Onet.pl, Tusk podría convocar esta misma semana una moción de confianza en su gobierno, citando a un funcionario del partido gobernante no identificado.

