BRASILIA.— La petrolera estatal brasileña Petrobras presentó resultados trimestrales por debajo de las expectativas del mercado, afectada por su decisión de mantener congelados los precios de los combustibles en medio del fuerte salto internacional del petróleo impulsado por la guerra en Medio Oriente.
El EBITDA ajustado de la compañía alcanzó los 59.640 millones de reales (unos u$s 12.200 millones) durante el primer trimestre, según informó la empresa en una presentación oficial. El resultado quedó por debajo de los 64.500 millones de reales esperados por analistas relevados por Bloomberg y representó una caída de 2,4% frente al mismo período de 2025.
La compañía, formalmente llamada Petroleo Brasileiro SA, reportó además una ganancia neta de 32.700 millones de reales, una cifra que sí logró superar las previsiones del mercado.
Para Petrobras, la suba del petróleo se transformó en un arma de doble filo. Aunque el rally del crudo mejora los ingresos de exportación y fortalece la generación de caja, la compañía enfrenta simultáneamente presión política para contener la inflación de los combustibles y aumentar las inversiones en un año electoral en Brasil.
La petrolera con sede en Río de Janeiro suele evitar trasladar a los consumidores las subas de corto plazo en los precios internacionales del petróleo, una política que volvió a repetirse durante el conflicto con Irán.
Desde el inicio de la guerra a fines de febrero, Petrobras mantuvo sin cambios el precio de la gasolina y apenas realizó un ajuste en el diesel, en coordinación con el gobierno brasileño para amortiguar el impacto inflacionario sobre consumidores y empresas.
Brasil complementó esa estrategia con recortes impositivos sobre los combustibles, subsidios al diesel y un impuesto temporal a las exportaciones de petróleo para compensar parcialmente el costo fiscal de las medidas.
El aumento en la producción y en la capacidad de refinación ayudó a mitigar el impacto financiero de mantener los combustibles congelados. Las refinerías de Petrobras operaron al 95% de su capacidad durante el trimestre, reduciendo la necesidad de importaciones en medio de la crisis en Medio Oriente.
En paralelo, la empresa continúa acelerando la producción en Búzios, el mayor yacimiento offshore de aguas profundas de Brasil. La producción de petróleo y gas aumentó 16% interanual hasta alcanzar 3,23 millones de barriles equivalentes diarios.
Pese a los resultados más débiles en rentabilidad operativa, Petrobras sigue destacándose por su crecimiento productivo y por el pago de dividendos. La compañía anunció distribuciones por 9.000 millones de reales a sus accionistas, aunque el monto quedó por debajo de los u$s 2.300 millones promedio que esperaba el mercado.
Petrobras fue además la última de las grandes petroleras globales en presentar balances correspondientes a un trimestre marcado por la escalada del petróleo a raíz de la guerra con Irán.
En contraste, gigantes del sector como Exxon Mobil, Chevron y Saudi Aramco reportaron ganancias superiores a las esperadas gracias al fuerte aumento de los precios del petróleo y el gas.
También compañías como Shell, BP y TotalEnergies lograron mejorar sus resultados de trading energético durante el conflicto, compensando parcialmente las disrupciones operativas derivadas de la guerra.

