WASHINGTON.— La economía de Estados Unidos comienza a evidenciar síntomas de enfriamiento en varios frentes clave —empleo, industria y finanzas de los hogares— en un contexto de mayor incertidumbre comercial y deterioro en la percepción pública, reflejado en la caída de la aprobación del presidente Donald Trump, según los últimos sondeos.
El cierre de 2025 dejó una economía aún lejos de una recesión formal, pero con indicadores típicos de desaceleración. La creación de empleo se frenó con fuerza, la industria continúa en contracción y la inflación, aunque más moderada, sigue afectando el costo de vida.
El mercado laboral perdió tracción en diciembre. La economía creó 50.000 empleos, confirmando el menor ritmo de generación de puestos fuera de recesión en décadas. La tasa de desempleo se ubicó en 4,4%, con 7,5 millones de personas sin trabajo. En todo 2025, Estados Unidos generó 584.000 empleos, el volumen anual más bajo fuera de una recesión desde comienzos de siglo.
A la debilidad del empleo se suma la contracción persistente de la industria. El índice ISM manufacturero cerró diciembre en 47,9 puntos, por debajo del umbral de expansión de 50, y acumuló diez meses consecutivos en terreno negativo.
La inflación mostró una moderación gradual, con el IPC interanual en 2,7% y la inflación subyacente en 2,6% en diciembre. Sin embargo, el nivel de precios acumulado continúa presionando el poder adquisitivo de los hogares.
Las finanzas familiares exhiben señales de tensión. La deuda total de los hogares alcanzó 15,83 billones de euros al tercer trimestre de 2025 (equivalente tras conversión), con 11,13 billones en hipotecas y 1,05 billones en tarjetas de crédito. La deuda estudiantil se elevó a 1,41 billones de euros, con una morosidad grave del 9,4%, lo que sugiere crecientes dificultades de pago en un entorno de tasas elevadas. El freno del empleo reduce el margen de los hogares para absorber nuevos shocks.
Aunque el indicador Sahm —señal temprana de recesión— se mantiene en 0,35 y no activa una alerta formal, la combinación de empleo más débil y mayor endeudamiento erosiona el colchón de la economía.
El frente comercial agrega presión. La Casa Blanca intensificó su agenda arancelaria en 2025, con advertencias de nuevas subas a socios estratégicos, incluido Canadá. Analistas advierten que mayores aranceles podrían encarecer importaciones, tensionar cadenas de suministro y trasladarse a precios finales, con impacto directo en el consumo.
El deterioro económico se refleja en las encuestas. Un sondeo nacional del New York Times/Siena College ubica la aprobación de Trump en 40% (56% de desaprobación), mientras que el tracking de Reuters/Ipsos la sitúa en 38%, con la economía y el costo de vida como principales preocupaciones.
El cruce de datos sugiere que, aun sin recesión, la percepción de desgaste gana terreno. El punto de partida de 2026 queda marcado por un dato concreto: solo 50.000 empleos creados en diciembre y una aprobación presidencial por debajo del 40%.

