WASHINGTON.— Empresarios y gobernadores republicanos sostenían que era imperativo que el gobierno eliminase el subsidio de 300 dólares para desempleados para combatir la escasez de personal que agobia a muchas empresas y pequeños negocios.
Tres meses después de que la mitad de los estados tomasen esa medida, no obstante, eso no es lo que está pasando.
En los estados que sacaron el subsidio, el aumento de la fuerza laboral en cantidad de personas que tienen empleo o lo están buscando, fue similar al de los estados que conservan el subsidio.
La ayuda del gobierno nacional, junto a otros programas de asistencia, fue interrumpida el 6 de septiembre. Sin embargo, la fuerza laboral de hecho disminuyó ese mismo mes.
La crisis laboral, como informó Último Cable, persiste mucho más allá de lo que muchos economistas pronosticaron, aumentando el misterio en torno a lo que sucede con el mercado de trabajo.
Algunos indicadores del mercado laboral son consecuentes con una economía que se encuentra cerca del pleno empleo, con un 4,8% de desempleados y que incluso corre el riesgo de recalentarse.
Los salarios están creciendo a un ritmo mucho mayor que la tendencia previa a la pandemia, las ofertas de empleo sin cubrir están cerca de máximos históricos, mientras que la tasa de renuncia es alarmantemente alta.

