WASHINGTON.— Un segundo tiroteo fatal protagonizado por agentes federales en Minneapolis volvió a poner bajo los reflectores la ofensiva migratoria del presidente Donald Trump, profundizando la confrontación política en un año electoral. Mientras los republicanos salen a defender la línea dura del Gobierno, los demócratas buscan convertir el episodio en un tema urgente de campaña.
En lo que va del mes, dos ciudadanos estadounidenses murieron en la ciudad durante enfrentamientos vinculados al operativo federal, entre ellos Alex Pretti, enfermero de terapia intensiva, abatido el sábado pasado. Las muertes ocurrieron en medio de protestas contra el despliegue masivo de control migratorio.
El líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, anunció que su bloque votará en contra de cualquier ley de financiamiento que incluya fondos para el Department of Homeland Security (DHS), del que depende ICE. El Congreso enfrenta un deadline el 30 de enero para evitar un cierre parcial del gobierno.
Schumer instó a “reformar ICE y CBP para proteger al público”, una postura a la que se sumaron demócratas moderados que hasta ahora evitaban aparecer como anti–fuerzas de seguridad. “Esto no es mantener a salvo a los estadounidenses; es brutalizar a ciudadanos y a inmigrantes que cumplen la ley”, dijo la senadora Catherine Cortez Masto.
Trump redobla
La administración lanzó en Minneapolis su operativo migratorio más ambicioso, con semanas de protestas y choques violentos. Trump no dio señales de retroceso: en Truth Social afirmó que la operación fue clave para su victoria presidencial y para el control republicano del Congreso, y responsabilizó a los demócratas por el “caos”.
Ruido en el frente republicano
Aunque el Partido Republicano respalda mayoritariamente la ofensiva, el caso de Pretti —ciudadano armado legalmente— encendió alarmas en un partido que se presenta como defensor del derecho a portar armas. Organizaciones pro–armas rechazaron que se lo culpe por llevar un arma en una protesta.
Encuestas de Reuters muestran rechazo demócrata a las tácticas y dudas incluso entre votantes de Trump: el 39% cree que debe priorizarse minimizar daños, aun si eso implica menos detenciones. Entre independientes, el 73% pide reducir riesgos.
Videos virales de agentes federales enmascarados y fuertemente armados enfrentándose a civiles inquietaron a legisladores republicanos. Senadores como Bill Cassidy y Lisa Murkowski pidieron explicaciones y revisiones de entrenamiento; en la Cámara, el Comité de Seguridad Nacional solicitó testimonios de ICE. El gobernador republicano de Oklahoma, Kevin Stitt, advirtió que la “táctica federal y la rendición de cuentas” ya preocupan a los votantes.
Choque con autoridades locales
Demócratas acusaron al Gobierno de extralimitación, un argumento que podría calar en independientes. El gobernador de Minnesota, Tim Walz, rechazó la caracterización de la Casa Blanca y sostuvo que el operativo está generando el caos. “Alguien tiene que rendir cuentas. Presidente Trump, puede terminar esto hoy mismo”, dijo, pidiendo retirar a los agentes.
Conclusión: Minneapolis se convirtió en el caso testigo de una estrategia que divide al electorado. En un año de urnas, la inmigración volvió a ser el campo de batalla —y esta vez, con costos políticos y humanos en primer plano.

