WASHINGTON— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su gobierno sopesa “opciones muy fuertes”, incluidas alternativas militares, frente a la represión violenta de las protestas en Iran, una de las mayores amenazas al poder clerical desde la Revolución Islámica de 1979. Al mismo tiempo, indicó que Washington podría reunirse con funcionarios iraníes y que mantiene contactos con la oposición.
“Estamos listos para la guerra, pero también para el diálogo”, dijo el canciller iraní Abbas Araqchi en una sesión informativa para embajadores extranjeros en Teherán.
Trump advirtió que EE.UU. atacará si las fuerzas de seguridad abren fuego contra manifestantes.
La organización de derechos humanos con sede en EE.UU. HRANA dijo haber verificado 490 muertos entre los manifestantes y 48 efectivos de seguridad, además de más de 10.600 detenidos. Irán no publicó cifras oficiales y Reuters no pudo corroborarlas de forma independiente.
El mandatario estadounidense aseguró que Teherán pidió negociar su programa nuclear, atacado por Israel y EE.UU. durante una guerra de 12 días en junio. “Irán quiere negociar. Puede haber una reunión. Se está armando, pero quizá tengamos que actuar antes por lo que está pasando”, dijo Trump a periodistas a bordo del Air Force One.
Según un funcionario estadounidense, Trump se reunirá el martes con asesores clave para evaluar opciones. El Wall Street Journal informó que se consideran ataques militares, ciberoperaciones encubiertas, ampliación de sanciones y apoyo online a fuentes opositoras. “El ejército lo está analizando y estamos mirando opciones muy fuertes”, reiteró Trump.
Desde Teherán, el presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, advirtió a Washington contra “un error de cálculo”. “Si Irán es atacado, los territorios ocupados (Israel), así como todas las bases y buques de EE.UU., serán objetivos legítimos”, afirmó el ex comandante de la Guardia Revolucionaria.
Escalada en las calles y apagón informativo
Las protestas comenzaron el 28 de diciembre por la suba de precios y derivaron en un desafío directo al régimen. La televisión estatal mostró funerales de fuerzas de seguridad y marchas oficialistas en varias ciudades, y convocó a movilizaciones “en condena de actos terroristas”. Autoridades acusaron a EE.UU. e Israel de fomentar disturbios y llamaron a una protesta nacional.
Araqchi sostuvo que la situación está “bajo control” tras el pico de violencia del fin de semana y dijo que las advertencias de Trump incentivaron ataques “terroristas” para forzar una intervención extranjera.
El flujo de información permanece restringido por un apagón de internet desde el jueves. Trump dijo que hablará con Elon Musk para restaurar el acceso mediante Starlink. Araqchi señaló que el servicio se reanudará en coordinación con las fuerzas de seguridad.
Imágenes verificadas por Reuters mostraron marchas nocturnas en Teherán y decenas de bolsas mortuorias en la morgue, mientras familiares aguardaban para identificar cuerpos. El gobierno declaró tres días de duelo nacional “en honor a mártires” caídos “en resistencia” contra EE.UU. e Israel.
Tres fuentes israelíes indicaron que Israel está en máxima alerta ante una posible intervención estadounidense. Israel e Irán combatieron en junio de 2025; EE.UU. se sumó brevemente atacando instalaciones nucleares, e Irán respondió con misiles contra Israel y una base aérea estadounidense en Qatar.
Analistas consideran improbable un colapso inmediato del régimen. “Es más probable que el sistema termine sofocando las protestas, pero salga del proceso mucho más debilitado”, dijo el ex diplomático estadounidense Alan Eyre. Trump, en redes, aseguró: “Irán está mirando la LIBERTAD como quizá nunca antes. ¡EE.UU. está listo para ayudar!”.

