NUEVA YORK, — Los mercados atraviesan la mayor venta vinculada a la inteligencia artificial desde la irrupción de ChatGPT, con un derrumbe que en apenas dos días borró cientos de miles de millones de dólares en acciones, bonos y préstamos de empresas tecnológicas grandes y chicas.
La magnitud y la velocidad del ajuste no tienen precedentes recientes. Las acciones de software fueron el epicentro: el valor de las compañías seguidas por un ETF de iShares del sector cayó casi u$s1 billón en los últimos siete días, mientras el castigo se extendió rápidamente a crédito corporativo y financiamiento apalancado.
A diferencia de correcciones anteriores, el gatillo no fue el miedo a una burbuja, sino la creciente percepción de que la IA está a punto de reemplazar modelos de negocio completos, un escenario que durante años parecía teórico y ahora empieza a materializarse. “No creo que sea una sobrerreacción”, dijo Michael O’Rourke. “En las últimas semanas vimos señales concretas de cómo la IA empieza a cambiar las reglas”.
La chispa fue aparentemente menor: Anthropic PBC lanzó una nueva herramienta de IA para tareas legales, como revisión de contratos. El anuncio fue breve, pero llegó tras un año en el que sus soluciones de programación reconfiguraron el desarrollo de software, lo que llevó al mercado a leerlo como una señal adelantada de disrupción más amplia. “Hoy es legal tech; mañana puede ser ventas, marketing o finanzas”, escribió Jackson Ader.
El nerviosismo aumentó cuando los supuestos ganadores del boom de la IA empezaron a mostrar fatiga. Alphabet advirtió que el gasto de capital en IA será mayor al previsto, mientras Arm Holdings publicó una proyección de ingresos por debajo de lo esperado. Ambas acciones cayeron en el after market. “Arrancamos vendiendo software y ahora vendemos todo”, resumió Gil Luria, aludiendo a un proceso de momentum negativo autoalimentado.
Impacto global y en crédito
La ola vendedora traspasó fronteras. En Europa y Asia, papeles como London Stock Exchange Group, Tata Consultancy Services e Infosys retrocedieron por temores de desplazamiento por IA. En Asia, la caída de Samsung Electronics arrastró al mejor índice bursátil del mundo, mientras en Tokio el golpe a Arm pesó sobre SoftBank Group, su principal accionista.
El estrés también llegó a Wall Street por la vía del crédito: más de u$s17.700 millones en préstamos a empresas tecnológicas de EE.UU. pasaron a niveles de trading distressed en las últimas cuatro semanas, según índices de Bloomberg, afectando a bancos y fondos de private equity.
Temor adelantado, sin daños visibles… por ahora
Paradójicamente, muchos líderes del software aún no muestran deterioro operativo. Empresas como ServiceNow y Salesforce no fallaron en resultados ni reportaron pérdida de clientes por IA. Sin embargo, los retornos de las apuestas propias del sector han sido modestos: Microsoft informó recientemente 15 millones de usuarios pagos de Copilot, una fracción mínima frente a su base total.
El temor que domina ahora es que los líderes nativos de IA superen en innovación a los jugadores establecidos, y que el ajuste llegue antes de lo esperado. “Estamos viendo las primeras etapas de una reconfiguración de ganadores y perdedores”, dijo Dec Mullarkey. “Va a ser un año interesante”.
En síntesis: la IA dejó de ser promesa. Para el mercado, empezó a ser amenaza real, y el precio se está ajustando en tiempo récord.

