MERCADOS.— Las acciones asiáticas se desplomaron el miércoles, con un colapso histórico del mercado en Seúl, mientras los inversores liquidaban posiciones concentradas en fabricantes de chips ante el temor de que una expansión de la guerra en Medio Oriente provoque un shock petrolero que impulse la inflación y retrase los recortes de tasas.
Asia depende en gran medida de las importaciones de energía que pasan por el casi paralizado Estrecho de Ormuz, y la tensión se hizo especialmente visible en Seúl, donde la sesión cerró con una caída del 12%, la mayor baja registrada en la historia del mercado.
En apenas dos días, el índice de referencia perdió más del 18% de su valor, mientras que la moneda local se hundió hasta un mínimo de 17 años.
El índice Nikkei de Japón cayó 3,9% y las acciones de Taiwán retrocedieron 4,3%, en medio de una salida masiva de inversores de uno de los sectores más populares de los últimos meses: los fabricantes de semiconductores. Muchos operadores vendieron para cubrir pérdidas en otros activos o simplemente para reducir riesgos.
“La caída en Asia se está volviendo desordenada porque los mercados ya no ven esto como un simple shock de titulares que dura una semana”, señaló Charu Chanana, estratega jefe de inversiones de Saxo en Singapur.
“La fase de ‘vende lo que puedas’ se está extendiendo”.
Los futuros del S&P 500 retrocedían un 0,6%, mientras que los futuros europeos borraban un rebote inicial para operar prácticamente sin cambios.
El CEO de Goldman Sachs, David Solomon, dijo que le había sorprendido la reacción “benigna” que habían tenido los mercados hasta ahora frente al aumento de los riesgos.
“Hay un efecto acumulativo de todo lo que está ocurriendo y una reacción mucho más dura. Hasta ahora no habíamos visto ese efecto acumulativo”, afirmó en un discurso en Sídney.
“Creo que a los mercados les llevará un par de semanas digerir realmente las implicancias de lo que ha ocurrido tanto en el corto como en el mediano plazo”, agregó.
Los futuros del petróleo Brent seguían en alza y acumulaban más de 13% de suba en la semana, hasta u$s 82,08 por barril, aunque los precios retrocedieron desde sus máximos después de que el presidente estadounidense Donald Trump ordenara una garantía de seguros para el transporte marítimo en el Golfo y señalara que la marina podría escoltar petroleros a través del Estrecho de Ormuz.
Las fuerzas de Estados Unidos e Israel han bombardeado Irán desde el sábado, mientras que drones y misiles iraníes han atacado refinerías petroleras del Golfo y también embajadas estadounidenses en Arabia Saudita y Kuwait.
“La infraestructura petrolera parece estar bajo ataque… por lo que los inversores empiezan a preguntarse cuánto tiempo puede durar todo esto”, dijo Damien Boey, estratega de portafolios de Wilson Asset Management en Sídney.
Los mercados de bonos, que inicialmente habían subido, ahora enfrentan presión porque los inversores creen que el encarecimiento del petróleo alimentará la inflación y retrasará los recortes de tasas. Los operadores ahora ven más probable que la Reserva Federal mantenga las tasas en junio.
“Para Estados Unidos, esto es claramente inflacionario… por lo que el mercado está reevaluando si la Fed realmente podrá recortar tasas este año”, señaló Andrew Lilley, estratega jefe de tasas del banco de inversión australiano Barrenjoey.
Esto dejó al efectivo como principal beneficiario, con fuertes flujos hacia fondos de money market desde apuestas más riesgosas. Incluso el oro sufrió una corrección durante la noche, al igual que el dólar australiano, mientras los inversores cerraban posiciones ganadoras.
El oro se estabilizaba en u$s 5.163 por onza en Asia, mientras que el dólar australiano caía por debajo de 70 centavos.
En Wall Street, los principales índices recortaron pérdidas más pronunciadas y el S&P 500 cerró con una baja del 0,8%.
El euro se mantenía en u$s 1,16, presionado por el aumento de los costos energéticos. Los precios de referencia del gas en Europa se dispararon cerca de 66% en apenas dos días.
Los precios del carbón también comenzaron a subir ante la crisis energética, con el índice de referencia de Newcastle en Australia avanzando casi 17% en la semana.
“Para que los mercados encuentren un piso, necesitamos señales de desescalada en el frente de guerra o al menos un statu quo que permita volver a enfocarse en los fundamentos”, señaló Rupal Agarwal, estratega cuantitativa de Bernstein en Singapur.

