BUENOS AIRES.— La economía en la mayoría de los países de América Latina muestra signos de recuperación.
En verano, tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI) como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas (CEPAL) revisaron al alza sus pronósticos de crecimiento para la región.
Panamá y Paraguay se destacan como líderes en este aspecto, pero el impulso proviene principalmente de las dos economías más grandes de América Latina, México y Brasil. Estos países han sabido capitalizar el auge económico de Estados Unidos y China, que son sus principales socios comerciales, respectivamente.
En el extremo opuesto de este panorama de moderado optimismo se sitúa Argentina, donde se prevé una contracción económica de hasta el 3 por ciento este año.
Es uno de los dos únicos países del continente, junto con Chile, que no experimentarán crecimiento este año, pronosticándose una ligera caída del 0,3 por ciento en el caso de Chile. La sequía que ha afectado al país este año, que depende en gran medida de las exportaciones agrícolas, es una de las causas principales, aunque no la única. Un estudio reciente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) resaltó que los principales ítems del índice de precios al consumidor (IPC) han aumentado más del 100 por ciento anual por primera vez en treinta años.
El vicepresidente del Banco Mundial, Carlos Felipe Jaramillo, elogió recientemente la gestión macroeconómica en la mayoría de los países de América Latina y se mostró optimista respecto a Argentina, señalando que la disminución de su Producto Interno Bruto (PIB) es temporal debido a las malas cosechas. Además, destacó que Argentina posee recursos naturales clave, como el litio y reservas de hidrocarburos no convencionales. Sin embargo, Jaramillo subrayó la necesidad de un mayor crecimiento económico en la región para abordar adecuadamente los problemas de pobreza y desigualdad.
En este contexto, Uruguay se perfila como el país líder en la región en términos económicos. No obstante, a pesar de sus desafíos, Argentina se encuentra en una posición más favorable que países como México o Colombia. Sus políticas económicas, a pesar de sus fallas, destacan por promover la igualdad, con un índice de Gini que mide la distribución de la riqueza, solo superado por Venezuela.
Sin embargo, es crucial no solo generar más riqueza, sino también distribuirla de manera más equitativa, un aspecto en el que Argentina tiene aún mucho por mejorar.

