MOSCÚ.— La Casa Blanca se apresura para cumplir con otro plazo autoimpuesto con el objetivo de resolver la guerra de Rusia en Ucrania, mientras el presidente Donald Trump deposita una gran presión en su enviado especial, Steve Witkoff, para lograr que Moscú detenga los combates.
Witkoff llegó a la capital rusa este miércoles para mantener conversaciones con funcionarios, apenas dos días antes del 8 de agosto, fecha límite establecida por Trump para que Rusia alcance una tregua o enfrente posibles sanciones. Aunque el presidente ruso Vladimir Putin ha afirmado que no abandonará su campaña en Ucrania, personas familiarizadas con la situación dijeron que el Kremlin podría ofrecer concesiones, como el cese de los ataques aéreos, en un intento por evitar nuevas sanciones económicas.
La visita de Witkoff se produce tras un aparente cambio en el enfoque de Trump hacia la guerra, quien en un principio presionó principalmente al presidente ucraniano Volodímir Zelenski, pero en las últimas semanas ha mostrado una creciente frustración con Putin. El bombardeo de drones rusos sobre ciudades ucranianas y las imágenes de destrucción han dejado una fuerte impresión en el presidente estadounidense, según personas cercanas a él.
Trump ahora apuesta públicamente a que los crecientes problemas económicos de Putin eventualmente lo obligarán a poner fin a una invasión que ya entra en su cuarto año. En una entrevista con CNBC el martes, afirmó: “Si la energía baja lo suficiente, Putin va a dejar de matar gente.”
“Si bajás el precio del petróleo otros 10 dólares por barril, no va a tener opción, porque su economía apesta”, agregó Trump.
El presidente estadounidense ha amenazado con imponer sanciones secundarias a los compradores de energía rusa para aumentar la presión sobre Putin. Es una apuesta riesgosa, como aprendió la administración de Joe Biden. Sancionar a los compradores de petróleo ruso sin desestabilizar los mercados globales requiere un equilibrio delicado que puede perjudicar tanto a aliados como a enemigos. Incluso Trump ha expresado dudas sobre la eficacia de estas sanciones, calificando a los rusos como “tipos astutos” que “son bastante buenos para evadir sanciones”.
Mientras tanto, Trump intentará evitar cualquier impacto económico interno. Los consumidores estadounidenses siguen enfrentando precios elevados de la gasolina, y los productores de petróleo del país podrían tener dificultades para aumentar la oferta. A pesar de eso, Trump ha insistido en que no le preocupa el posible efecto de las sanciones dentro de EE.UU., y declaró a periodistas a bordo del Air Force One la semana pasada que el país podría aumentar su propia producción energética.
“Tenemos algo de petróleo en nuestro país”, dijo

