TEL AVIV.- Por primera vez en la historia de Israel una tripulación de tanquistas mujeres comenzará a operar, pero el país no se la puso fácil a las combatientes para llegar allí, a pesar de obliga a casi todos sus ciudadanos a alistarse.
Tras la política errática y continua incertidumbre por parte del Ejército sobre si el último programa piloto para integrar mujeres en el cuerpo blindado tuvo éxito o no, la noticia llegó esta semana.
“El primer equipo operativo femenino de un tanque israelí partirá próximamente a la frontera con Egipto para comenzar su servicio”.
No obstante, la noticia causó revuelo en un país conservador, y el miembro del partido político Judaísmo Unido de la Torá, Sri Maklev, acudió al Parlamento israelí para advertir contra las mujeres que sirven al Ejército en general y contra las que conducirán el tanque en particular, alegando “que no es parte de la naturaleza humana que lo hagan”.
De acuerdo con una encuesta realizada por Geocartography Knowledge a principios de año, la opinión de Maklev es compartida por una minoría de la población israelí, el 11% opina que las mujeres no deberían prestar servicio en el Ejército en absoluto, una minoría religiosa, aunque muy cuidado y en aumento.
Y a pesar de lar marginales opiniones adversas y predecibles, el camino hacia la ecuanimidad militar, como en el resto de la sociedad, está siendo tortuoso y difícil para las mujeres que quieren ingresar en unidades de combate y salir de las oficinas militares.

