BUENOS AIRES.— El expediente de extradición de Federico “Fred” Machado, acusado en Estados Unidos de narcotráfico, lavado de dinero y estafa, volvió esta semana a la Corte Suprema de la Nación, donde se definirá su envío a los Estados Unidos para rendir cuentas ante los tribunales norteamericanos.
Aunque la causa había sido considerada procedente por la justicia federal de Neuquén y el procurador general Eduardo Casal, la tramitación quedó pendiente hasta que el juez Gustavo Villanueva confirmara en Texas que las acusaciones seguían vigentes.
Lo que hasta ahora parecía un proceso judicial rutinario, ahora se perfila como una carrera contrarreloj. Fuentes cercanas al caso aseguran que los tiempos podrían acelerarse esta misma semana, ante un escenario crítico: José Luis Espert está a punto de perder los fueros que lo protegen. Una vez que eso ocurra, será citado ante la Justicia argentina, y en paralelo, también podrían convocar a Machado a declarar en un juzgado criminal local.
En este contexto, operadores judiciales y políticos advierten que lo más conveniente para los implicados sería que Machado se traslade cuanto antes a Estados Unidos, evitando cualquier riesgo de exposición judicial en Argentina.
La estrategia no es casual: Francisco Oneto, abogado de Machado y también defensor personal de Javier Milei, por lo que podría facilitar una “extradición exprés” una vez que la Corte apruebe el envío, el cual luego deberá firmar el mandatario libertario.
Según la normativa, tras la autorización judicial, la Cancillería remite el expediente al Poder Ejecutivo, que tiene diez días hábiles para conceder o rechazar la extradición. En este caso, la cercanía política entre la defensa y el Presidente podría allanar la salida rápida de Machado.
El trasfondo político se complejiza aún más: se confirmó que Machado transfirió u$s 200.000 a José Luis Espert durante su campaña presidencial de 2019. Espert justificó el pago como adelanto por consultoría económica para una minera guatemalteca, pero economistas, abogados y documentos bancarios cuestionan la versión: los montos superan ampliamente los valores de mercado, la modalidad es inusual y los fondos provienen de una socia de Machado ya condenada en EE. UU. Además, la Justicia constató que Espert viajó 35 veces en aviones privados de Machado, viajes nunca declarados como aportes de campaña.
La defensa de Machado había logrado demorar el proceso casi un año con recursos de nulidad, todos rechazados. Incluso intentó invalidar las acusaciones con una sentencia estadounidense a favor de la hija de una socia de Machado, planteo desestimado por las autoridades de Texas.
Ahora, con el expediente en la Corte Suprema, todo indica que la definición es inminente. La combinación de presión judicial, riesgos para Espert y la proximidad política de la defensa genera un escenario propicio para una extradición acelerada, antes de que nuevos citaciones judiciales compliquen la situación.
Bullrich llama por error a periodista y pregunta por la extradición de Machado
Un dato de calor para el caso. El periodista argentino Diego Iglesias relató al aire un insólito episodio: el jueves pasado a las 8:15 recibió una llamada de un número agendado como “Patricia Bullrich”, quien es actualmente la ministra de Seguridad del Gobierno de Javier Milei. Al atender, la funcionaria fue directo al punto:
[MEDIOS] «Me parece que vos querés hablar con mi homónimo»: Diego Iglesias reveló que Bullrich lo llamó por error para averiguar sobre la extradición de «Fred» Machado, ya que lo confundió con el fiscal que dirige la Procuraduría de Narcocriminalidad.
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— ElCanciller.com (@elcancillercom) October 4, 2025
“Escuchame, ¿cómo viene el tema este de la extradición de Machado?», le preguntó Bullrich. Sorprendido, Iglesias le aclaró que probablemente quería comunicarse con su homónimo, el fiscal Diego Iglesias, encargado de investigar delitos narcos. Al darse cuenta del error, la ministra reaccionó nerviosa y se disculpó varias veces antes de despedirse con un abrupto «beso, beso, chao».
El episodio, además de la anécdota, revela el interés personal de Bullrich en un caso que involucra a un aliado clave del gobierno del que hace parte y que mantiene expectante a la escena política.

