WALL STREET.— SpaceX, de Elon Musk, ha levantado el telón de un imperio empresarial que acumula pérdidas y deudas cada vez mayores tras adquirir una startup ávida de efectivo y tras inyectar miles de millones de dólares en proyectos futuristas que van desde la inteligencia artificial hasta un cohete para llegar a Marte.
El folleto informativo que SpaceX presentó el miércoles para una Oferta Pública de Adquisición (OPA) de una magnitud sin precedentes se reduce a una estrategia muy trillada que los emprendedores suelen pregonar a lo largo y ancho de Wall Street: para ganar dinero, primero hay que gastar dinero. Y en ningún lugar los desembolsos son tan extravagantes como en el espacio y la inteligencia artificial.
«La gran conclusión para mí es que SpaceX ahora es una empresa de IA», afirmó Chad Anderson, uno de los primeros inversores de SpaceX y fundador de Space Capital.
Musk busca lograr la hazaña inédita de alcanzar una valoración de 2 billones de dólares desde el primer momento; un plan audaz que, de tener éxito, transformará tanto los mercados públicos como los privados.
Al mismo tiempo, el folleto deja al descubierto la preocupación de si las empresas privadas —con divulgaciones financieras limitadas y acciones en gran medida ilíquidas— están alcanzando valoraciones injustificadas en las rondas de financiación lideradas por capital de riesgo.
«Los inversores no están pagando por el negocio de hoy, están pagando por la plataforma que poseerá la infraestructura orbital de los próximos 50 años», señaló Anderson.
Las proyecciones futuras de la empresa, incluso viniendo de una figura célebre como Musk, son nada menos que extremas. Según el documento, SpaceX afirma que su mercado total direccionable (TAM, por sus siglas en inglés) —es decir, el techo máximo de ingresos potenciales— es de 28.5 billones de dólares, por mucho el más grande de la historia.
Casi la totalidad de esa cifra provendría de la IA, mientras que el sector espacial aportaría 370,000 millones de dólares y la conectividad basada en Starlink otros 1.6 billones de dólares. Mike Alves, fundador y gestor de fondos de VIDA Vision Fund e inversor inicial en SpaceX, calificó de «impactante» la agresividad con la que la empresa está promocionando sus capacidades de IA.
«Para una empresa de cohetes, eso es una locura», dijo Alves.
En gran medida, el arte de un folleto de cotización radica en la narrativa misma, según Lauren Webster, directora general del grupo de tecnología de la firma de banca de inversión Piper Sandler, quien describió la presentación como «aspiracional» y «visionaria».
«Cada empresa que sale a bolsa quiere poder decirles a los inversores: ‘Tenemos múltiples formas de ganar'», comentó Webster en una entrevista en Bloomberg TV el jueves. «No sé si alguna vez he creído completamente en algún TAM incluido en un folleto informativo».
Destellos de promesa financiera
Aun así, sepultados en un documento de cientos de páginas, había destellos de promesa financiera. La compañía reportó 18,700 millones de dólares en ingresos para 2025, un incremento de aproximadamente un tercio en cada uno de los últimos dos años. A ese ritmo, SpaceX será una empresa de 24,200 millones de dólares para finales de año.
Starlink, su negocio de internet desde el espacio, se ha convertido en una auténtica máquina de hacer dinero, recaudando 3,260 millones de dólares en ingresos en los primeros tres meses del año, con unos 10.3 millones de suscriptores repartidos en 164 países. Los ingresos derivados de esas operaciones alcanzaron los 4,420 millones de dólares el año pasado, duplicando la cifra del año anterior.
SpaceX ya ha transformado los viajes espaciales y ha ganado miles de millones de dólares en contratos de lanzamiento y satélites con la NASA y el Pentágono, recompensando a los inversores dispuestos a ser pacientes. Gran parte de las ambiciones futuras de la compañía dependen del desarrollo exitoso de su enorme cohete Starship, clave para construir centros de datos en el espacio, llevar seres humanos a la Luna y colonizar Marte.
Una carta del multimillonario en la que anunciaba la adquisición de xAI declaraba que el acuerdo crearía «el motor de innovación verticalmente integrado más ambicioso de la Tierra (y fuera de ella)».
Dudas sobre el flujo de caja y la deuda
Algunos se muestran más reacios a comprar la visión de Musk, o se preguntan si SpaceX será capaz de mantenerse a la par de competidores con valoraciones gigantescas, como Nvidia Corp., Apple Inc. y Alphabet Inc.
«Cuando la comparo con Alphabet, considero que solo la parte de Starlink es sostenible en términos de ingresos y márgenes», apuntó Mandeep Singh, director global de investigación tecnológica de Bloomberg Intelligence. «En general, creo que el potencial de flujo de caja libre es muy inferior al de cualquiera de las otras megacompañías tecnológicas (hyperscalers)».
La deuda y el gasto de la empresa se han disparado, sobredimensionados por la reciente adquisición de la compañía de IA de Musk.
- Registró una pérdida neta de 4,940 millones de dólares el año pasado, ya que la empresa asumió de forma retroactiva la deuda de las inversiones de xAI.
- Los gastos de capital que alimentan los planes de Musk casi se han duplicado, alcanzando los 20,700 millones de dólares el año pasado, en comparación con los 11,200 millones de dólares en 2024.
El negocio puramente espacial de SpaceX tampoco sale barato. Las otras divisiones combinadas de la compañía sumaron un total de 13,540 millones de dólares en gastos de capital entre 2025 y 2024. SpaceX destacó que invirtió 3,000 millones de dólares en su cohete Starship solo el año pasado.
Además, SpaceX carga con una deuda de unos 29,000 millones de dólares, incluido un préstamo puente de 20,000 millones de dólares utilizado en parte para refinanciar pasivos acumulados durante la adquisición de xAI.
El control absoluto de Musk
Y luego está la descomunal retribución de Musk. El multimillonario controla cerca del 85.1% del poder de voto a través de acciones de clase dual, lo que le otorga un control de hierro sobre el rumbo de la compañía y hace que sea virtualmente imposible de despedir.
En uno de los planes más extravagantes detallados en el documento, SpaceX recompensaría a Musk con un bono especial por llevar a 1 millón de personas a Marte —y lograr una capitalización de mercado de 7.5 billones de dólares—.
Musk no es el único multimillonario que insiste en la idea de que el valor de su empresa radica en su utilidad futura para la humanidad.
«Si hago bien mi trabajo, el valor para la sociedad y la civilización de mis empresas con fines de lucro será muchísimo mayor que el bien que hago con mis donaciones benéficas», afirmó el fundador de Amazon.com Inc. y Blue Origin LLC, Jeff Bezos, en una entrevista con CNBC que se emitió antes de la presentación del folleto.
Blue Origin, al igual que SpaceX, también se dedica al negocio de lanzar cohetes, llevar humanos a la Luna y construir centros de datos en el espacio; proyectos que, por el momento, tampoco se han materializado por completo.

