CIUDAD DE MÉXICO.— Pemex admite dos fugas «mínimas» en los campos Ek Balam, pero Greenpeace denuncia un derrame de 400 kilómetros cuadrados.
La empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) admitió el 18 de julio que su red de ductos de los campos Ek Balam, en la costa del Atlántico, sufrió dos fugas «mínimas», pero rechazó que fuese un derrame de 400 kilómetros cuadrados, como denunciaron Greenpeace y otras asociaciones.
«Los dos puntos de fuga en el ducto fueron pequeñas fisuras de 7 centímetros de longitud por 1 milímetro de ancho y un poro de 1,2 centímetros de diámetro. Dado lo reducido de las grietas, el volumen de hidrocarburos que se fugó fue mínimo», remarcó la compañía en un comunicado.
La fuga, precisó Pemex, fue realmente de 58 metros cúbicos, el equivalente a 365 barriles de petróleo, y afectó a un área estimada de 0,06 kilómetros cuadrados donde el espesor de la película de aceite se estimó de menos de un milímetro.
Para que la superficie contaminada fuese de 400 kilómetros cuadrados, incidieron, necesitarían haberse derramado el equivalente a 1,5 millones de barriles.
«El área de la mancha de aceite publicada en algunos medios de comunicación es una estimación de mala fe», aseveró la compañía.
La denuncia, realmente, fue realizada el lunes por organizaciones ambientales como Greenpeace, la Alianza Mexicana contra el Fracking, CartoCrítica y el Observatorio Mexicano de Emisiones de Metano, cuando analizaron en una conferencia de prensa las consecuencias del accidente que comenzó el 4 de julio y continuó tres días después.
El 7 de julio se registró una explosión en la plataforma denominada «Nohoch-A”, donde fallecieron dos personas y afectó al 37 % de su producción total, cuyos derrames no fueron informados por el Gobierno, denunciaron las organizaciones.
Sin embargo, Pemex aseguró que el derrame no tiene nada que ver con dicha explosión y que el derrame se reportó de forma inmediata ante la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) y la Secretaría de Marina (SEMAR) y se procedió a su reparación, por lo que el suceso ya se encuentra bajo control.
Sobre la fuga de hidrocarburo detectada en la Sonda de Campeche, la ASEA dijo en un comunicado que en cumplimiento a sus atribuciones, se realizó un sobrevuelo de supervisión en el área de la fuga, la cual se derivó por fallas en la integridad de un ducto en las inmediaciones de los Campos Ek-Balam.
Además, se instruyeron acciones de supervisión respecto a las actividades de contención y limpieza del derrame, así como la acreditación de la reparación del ducto y se verificó que este evento es independiente del suscitado el pasado 7 de julio en la plataforma Nohoch-A Enlace.
En tanto, la organización ambientalista Greenpeace invitó a la estatal a hacer públicos los datos, reportes y cualquier forma de evidencia bajo la que sostienen que esto fue «un derrame de escala menor».
Las organizaciones ambientales exigen una investigación
Las organizaciones ambientales que denunciaron el derrame exigen una investigación exhaustiva por parte de las autoridades mexicanas. Denuncian que el gobierno está tratando de minimizar la magnitud del accidente y que las consecuencias ambientales del derrame podrían ser devastadoras.
Greenpeace ha solicitado a Pemex que haga públicos los datos sobre el volumen de petróleo derramado, el área afectada y las medidas tomadas para contener y limpiar el derrame. La organización también ha pedido a las autoridades mexicanas que investiguen las causas del derrame y tomen medidas para evitar que se repitan accidentes similares en el futuro.
El derrame de petróleo en los campos Ek Balam es un nuevo recordatorio de los riesgos que implica la industria petrolera. Las organizaciones ambientales exigen al gobierno mexicano que tome medidas para reducir la dependencia del petróleo y promover el uso de energías renovables.

