WASHINGTON.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, negó que la advertencia sobre el espacio aéreo venezolano implique una ofensiva militar inminente y buscó frenar las especulaciones alimentadas por el aumento de tensiones en el Caribe.
El mandatario confirmó además que mantuvo una conversación telefónica con Nicolás Maduro, un gesto infrecuente en la relación bilateral.
Trump afirmó que su mensaje sobre Venezuela “no debe interpretarse de ninguna manera”, después de que su llamado a considerar el espacio aéreo “cerrado” generara versiones sobre una posible acción militar.
Paralelamente, la Administración Federal de Aviación (FAA) emitió una alerta para la Región de Información de Vuelo de Maiquetía, vigente hasta el 19 de febrero, en la que insta a aeronaves civiles a extremar la precaución por “deterioro de la seguridad” en sobrevuelo y operaciones en tierra.
La advertencia coincide con un refuerzo del despliegue militar estadounidense en el Caribe. El Pentágono mantiene en el área del Comando Sur tres buques y unos 4.000 soldados enviados en agosto bajo el marco de operaciones antidrogas. Desde el 2 de septiembre se han registrado 22 ataques contra embarcaciones vinculadas presuntamente al narcotráfico, con más de 83 muertos, hechos cuya legalidad fue cuestionada por Naciones Unidas.
En la última semana llegó a la zona el portaaviones USS Gerald R. Ford, mientras Venezuela elevó el nivel operativo del Plan Independencia 200 y desplegó sistemas de armas en puntos estratégicos. El gobierno de Nicolás Maduro calificó los ataques en el Caribe como actos armados y letales que violan derechos humanos.
Los episodios recientes incluyen el llamado de Trump del 29 de noviembre a evitar el espacio aéreo venezolano, la alerta de la FAA, el despliegue naval y aéreo de agosto y la activación del plan de defensa venezolano. La secuencia refleja una escalada marcada por advertencias, movimientos militares y choques diplomáticos que mantienen alta la tensión entre Washington y Caracas.

